Hace rato empecé a creer que no hay nada mejor que vos.
Que se me van de las manos muchas cosas que creí que serían fáciles... Pero no lo fueron, y no lo son.
Que quiera o no, no puedo controlar tus pensamientos.
No puedo abrir tu mente como una cajita y poner las cosas que yo siento, para que nunca dudes de ellas.
La realidad es que no... No puedo.
Y es tal la impotencia que me da que me equivoco, me equivoco y me vuelvo a equivocar, tratando de encontrar la perfección.
Perfección que en realidad, ¡ya encontré! Sí, en vos, que sos vos. Y por eso mismo, quiero que la recibas vos también.
Pero el ser humano nunca se conforma, y yo me conformo con vos, pero no conmigo.
Porque tal como nosotros crecemos y progresamos; JUNTOS, necesito yo hacerlo a la par con vos y que equivalga a lo que hacés vos.
¿Pero cómo? Si vos... Sos perfecto... Y yo... No.
Porque tal como me conformo, quiero que te conformes vos también.
Porque tal como me conformo, quiero demostrarte lo que vales para mí, y lo que vales para los demás, y así te des cuenta lo que vales para vos mismo.
Ahora es cuando en verdad siento y digo, que podría morir por vos.
Porque el único fin que busco con cada cosa que hago, es al cabo de todo, satisfacerte a vos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada